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"Redarquía" vs jerarquía ¿Una utopía o un futuro cercano?

EUGENIO DE ANDRÉS
Capital Humano, N.º 255, Junio 2011, Editorial WOLTERS KLUWER ESPAÑA
Hace ya casi dos años que leí en el blog de José Cabrera el concepto de la \"redarquía\". Una idea muy interesante que propone una nueva forma de organización alternativa a la tradicional y oxidada jerarquía. Un modelo que dejaba a un lado la cadena de mando y las estructuras de poder, y sustituyéndolas por colaboración, valor añadido de las personas y autenticidad.

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Hace ya casi dos años que leí en el blog de José Cabrera el concepto de la "redarquía"*. Una idea muy interesante que propone una nueva forma de organización alternativa a la tradicional y oxidada jerarquía. Un modelo que dejaba a un lado la cadena de mando y las estructuras de poder, y sustituyéndolas por colaboración, valor añadido de las personas y autenticidad.

Muy atractivo me resulta también el concepto de "organización abierta" y, especialmente, cómo reflexionan y perfilan sobre él grandes blogueros como Julen Iturbe y Amalio Rey (os recomiendo entre otros muchos un debate que mantuvieron sobre la "Empresa Abierta y la Empresa 2.0"). Un modelo de construcción colectiva del conocimiento, basado en la transparencia y la flexibilidad, con un foco claro en el bien común y cargado de valores.

Cuando uno, enamorado de la reflexión y pero también de la transformación, contrasta y confronta estas y otras interesantes y rompedoras ideas, con la realidad de las empresas españolas, inevitablemente se ve asaltado por innumerables dudas sobre su viabilidad.

El panorama no puede ser más desolador: empresas e instituciones de todo tipo y sector, convertidas en guerras de poder, en estructuras ineficientes, ciegas, egoístas, monolíticas, llenas de miedos y complejos, dónde los profesionales no se atreven a hablar ni a aportar, y donde los directivos toman diariamente decisiones con la venda del cortoplacismo que minan el futuro de la compañía.

Ante un escenario así, como evitar preguntas como estas: ¿Estos conceptos tan potentes y productivos están limitados para las empresas pequeñas? ¿Las grandes empresas de nuestro país, incluso las medianas, están condenadas por su arraigada cultura corporativa a vivir esclavas de una castrante jerarquía? Si además sumamos a esto que en pleno 2011 apenas el 23% de las pymes, el 98% de nuestro tejido productivo, tienen presencia web ¿Estos nuevos modelos organizativos desarrollados en la órbita de las redes sociales son parte de un futuro cercano para los profesionales o por el contrario son la utopía de unos idealistas inconformistas que no comulgamos con la forma actual de hacer empresa?

Como siempre planteé está reflexión previamente en mi blog, donde fue intensamente debatida**. Claramente una de las principales ideas que se trasluce de la discusión, con la que no solo los que participamos en él estamos completamente de acuerdo, sino con la que coinciden muchos otros profesionales, es el profundo deseo de transformación de las empresas. Un ansía por lograr entornos más humanos, donde poder conversar con libertad, donde existan unos valores diferentes y más auténticos, donde cada profesional sea visto como una persona capaz de aportar y de construir, donde lo méritos se reconozcan y se busque la mejor solución para cada problema más allá de los egos. En resumen, y en palabras de Javier Fernández Aguado, queremos y buscamos organizaciones con alma.

Sobre este sustrato de utopía y de inconformismo que tiñó todo el debate, comenzamos a profundizar sobre la viabilidad del modelo "redárquico" en las empresas de hoy en día.

José Miguel Bolivar marcó el punto de inflexión cuando planteó que las estructuras sociales perduran solo mientras son útiles, pero. ¿Qué utilidad aporta la jerarquía al trabajo del conocimiento?

Roberto Rodríguez apuntó como causa la necesidad de control, lo que Alberto Blanco denominó el valor innegociable de la seguridad. Y sin duda es cierto, históricamente cierto.

Clay Shirky en su libro "Here comes everybody" explica fenomenalmente cómo para conseguir abordar tareas complejas las personas tenemos inevitablemente que agruparnos, pero por contra cuando lo hacemos, el mayor ladrón de eficiencia es el sistema que tenemos que montar para poder dirigirnos. La coordinación de grandes grupos de personas ha implicado hasta ahora la definición de una jerarquía, que provoca indefectiblemente una burocracia que tiene un gran coste para las organizaciones, pero el miedo y la falta de alternativas han hecho que sea interpretado como un mal necesario.

Roberto Rodríguez cree, con mucha razón, que el camino para la evolución pasa por fomentar la libertad de los profesionales. Pero esa libertad da vértigo a los directivos y es posiblemente la causa última de las jerarquías, que perviven como el brazo ejecutor del obsoleto modelo de gestión basado en el control. Fernando López piensa que eso es debido a que la responsabilidad y la autoexigencia, elementos indivisiblemente ligados a la libertad, abundan poco en entre los profesionales que trabajamos en las organizaciones, lo que debilita cualquier propuesta de cambio que se plantea.

A mi modo de ver ese es el principal freno a la evolución cultural en las organizaciones, junto con su baja calidad directiva. Y es que muchos profesionales del conocimiento no se saben mover en entornos desestructurados. La libertad abruma, desconcierta, y como dice Juan Pablo Campos, en muchos casos termina en abuso.

Quizás se necesitan también acciones para desprogramar profesionales 1.0 y ayudarles a poder aprovechar un entorno más abierto. Inculcando valores, que deberían ser básicos como la responsabilidad o la proactividad, para así quitar argumentos a los temerosos directivos y hacer viables soluciones que permitan evolucionar a las organizaciones.

Nacho Muñoz tras una magnífica reflexión en su post, optó por posponer su juicio sobre el dilema que planteábamos en el debate, porque cuando hablamos de una dirección alternativa de empresas lo hacemos teóricamente sin un modelo realista.

Mi conclusión es más drástica que la de Nacho, creo que hoy los modelos como la "redarquía" son utopías inalcanzables para unas organizaciones que tienen los pies de barro. Tenemos que cambiar primero el material con el que están construidas, sus profesionales y sus directivos, para que puedan construirse nuevas configuraciones, y además los "early adopters" tenemos que ser capaces de diseñar soluciones realistas para que esa transición sea viable.

Hoy son una utopía, pero quizás mañana

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* Ver post: "Redarquía: el nuevo orden emergente en la Era de la Colaboración" (http://blog.cabreramc.com/2009/11/01/redarquia-el-nuevo-orden-emergente-en-la-era-de-la-colaboracion)

** Debatimos intensamente con Roberto Rodríguez (http://www.bitacorarh.com/), Alberto Blanco (http://alberto-blanco.com) José Miguel Bolivar (http://www.optimainfinito.com), Christian Reyes (http://www.maspeople.cl/), Fernando López (http://fernandolopezfernandez.blogspot.com/), Juan Pablo Campos (http://pnix.org/), y Nacho Muñoz, quien además decidió continuar el debate publicando en su blog un interesante post (http://congestiondepersonas.com/2011/04/sobre-modelos-alternativos-en-la-direccion-de-empresas/).

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