Los RR.HH al Día

El ego del emprendedor: problemas

EMILIO MÁRQUEZ ESPINO
Capital Humano, 11 Ene. 2012, Editorial WOLTERS KLUWER ESPAÑA

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No os voy a engañar. Un emprendedor se enfrentará a cientos de problemas durante los primeros meses de existencia de un proyecto. Los partos no son fáciles y en el proceso de nacimiento se producirán cambios que alterarán el ritmo evolutivo de nuestra idea original. Sé que muchos de estos cambios sonarán demasiado drásticos y hasta desvirtuarán la idea original, pero también soy capaz de admitir, gracias a la experiencia, que son igual de necesarios para garantizar la viabilidad de un proyecto.

El primer paso que mide el ego del emprendedor se sitúa precisamente en estos cambios, cuando un proyecto debe transformarse de mayor a más pequeño por no poder abarcar todo lo deseado en las condiciones deseadas. Ser sinceros con nosotros mismos es fundamental desde el minuto uno, para evitar decepciones que perjudiquen radicalmente al proyecto. La experiencia me dice que el exceso de ambición puede ser el mayor problema al que nos enfrentaremos al iniciar un proyecto.

Pedir ayuda a otros y saber reconocer los errores son dos parámetros que no están al alcance de todos los emprendedores. La valentía de dar el primer paso para emprender debe estar ahí, pero no convertirse en un concepto al que recurrir siempre. No está de más saber dar un paso atrás cuando sea necesario para evitar que el proyecto cambie de camino y penetre en derroteros que, a la larga, no serán favorables. Los emprendedores somos humanos y también cometemos errores.

Guarda una ración de ego para reconocer el trabajo bien hecho en frentes ajenos, incluso cuando se habla de la competencia, y sé elegante contigo mismo y con los que te rodean. De nada sirve mostrarse crítico por sistema contra los competidores, que podrán hacerlo mejor o peor, pero que están ahí y merecen todo el respeto posible. Es más, puede producirse lo que llamo la ceguera del emprendedor, que es considerar nuestro proyecto superior por decreto, y un defecto grave.

En lugar de estigmatizar al rival y priorizar absolutamente sobre las bondades de nuestro proyecto, lo que debemos hacer es analizar en profundidad la competencia, saber qué hace mejor que nosotros y qué no, cómo se desenvuelve ante sus clientes y cuáles son las líneas de negocio que puede seguir en el futuro. El aprendizaje y el crecimiento de un proyecto no se produce solo por la inventiva del emprendedor, sino también por el seguimiento de la competencia. No lo olvides.

Otro punto fuerte es saber reconocer cuándo una aportación puede mejorar el camino a seguir por un proyecto. Conozco emprendedores muy recelosos a recibir consejos y recomendaciones de otros emprendedores, especialistas e inversores con más experiencia, y se trata de un importante error. Aceptar consejos no es ni mucho menos admitir que no sabemos gestionar nuestro proyecto; simplemente es abrirnos a otras visiones que beneficiarán al proyecto.

Y sobre todo es importante que los éxitos los recibas en su justa medida y no como victorias absolutas. Con esto no quiero decir que el trabajo bien hecho no deba ser recompensado moralmente con unas palmadas en la espalda, pero sí que éstas deben ser comedidas para que no levantemos los pies demasiado de la Tierra. En estos tiempos difíciles, no queda otra que armarse de valor y tratar de seguir consejos como estos para avanzar

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